Hoy me gustaría dedicarle unos minutos de tu atención mirando esta entrada de mi blog acerca de una "tradición" española. Sí, estoy hablando de los toros. Un tema bastante polémico ya que muchos estamos en contra y otros muchos a favor.
La tauromaquia empezó aquí, en España, en el siglo XII como una forma más de espectáculo y fiesta, y hoy en día se sigue practicando este retrógrado espectáculo.
Desde mi punto de vista, esta "tradición" debería abolirse porque es una salvajada ir torturando un animal y que éste corra agonizante a defenderse para que finalmente el acero de una espada lo atraviese.
¿O acaso a ti te gustaría que te clavasen bolis en la espalda, te fueras desangrando y luego cuando estuvieras agonizando te clavaran un cuchillo en el corazón?
A parte del infinito sufrimiento que le creas al indefenso animal también me parece una vergüenza el dinero que estos espectáculos mueven. Si supuestamente estamos en crisis y nos recortan por todos los lados, ¿Por qué no recortan en la tauromaquia que no es algo imprescindible como la sanidad y la educación?
Otra cosa que no entiendo de esto es el por qué tachan con sangre el buen nombre de la cultura. ¿Por qué denominar cultura a asesinar con torturas a los toros?
Yo personalmente, las veces que he estado en cualquier sitio dónde se han visto los toros y he visto la pobre cara del animal con chorros de sangre por el cuerpo y ahogándose entre ella no he podido evitar sentir lástima, pena, impotencia de no poder hacer que esta "sucia tradición" desaparezca. Lo peor de todo es cuando el graderío se emociona, se levanta con pañuelos blancos para pedir que le corte la oreja al animal yaciente en el suelo muerto.
En fin, me parece una forma decadente de pasarlo bien. Con lo bien que están los toros pastando en el campo...
Yo ya tengo mi opinión muy clara, ¿y tú?
http://www.youtube.com/watch?v=yiGCd00Q_bs
Para despedirme dejo este texto que leí una vez y no recuerdo donde:
"Que buenas están estas verduras",
pensaba yo. Últimamente las cosas me salían bien. Me había convertido en el más
alto y robusto de mis amigos, mi pelo negro era brillante y lustroso y todas
las mujeres me miraban. Incluso mis amigos me observaban con algo de envidia. Y
de pronto sentí un picotazo. "Debe de haber sido una abeja... ¡Malditas
abejas!", y no recuerdo nada más...
Cuando
desperté, todo estaba oscuro. Mis tripas sonaban. "Que hambre tengo...
Quién pillara aquellas verduras", pensaba. Y las horas pasaban, y se
hacían cada vez más largas, pero nadie aparecía, nada se veía. Y de repente,
una gran puerta se abrió. "Ahí debe de haber verduras". Se me hacía
la boca agua solo de pensarlo... Me encantaban las verduras.
Pero
cuando salí la luz me cegó, y obviamente no ví verduras, pero había mucho ruido
a mi alrededor, como un zumbido de mil panales de abejas... Y de pronto, alguien
acuchilló mi espalda, y se alejó corriendo. Pero se paró, frente a mí,
descarado y sin miedo a cómo pudiese reaccionar yo. "Te vas a
enterar", pensé, pero un segundo antes de que le alcanzara, el hombre,
habilidoso, se me escabulló y me propinó otra puñalada en un costado.
Y
así una, y otra, y otra vez. Ese hombre era insaciable, no pararía hasta
matarme, y en su rostro, con una sonrisa desfigurada por el odio, veía cómo
disfrutaba viéndome desfallecer...
Y
agonizando, tumbado en el suelo, sin fuerzas para levantarme y con un frío que
jamás había sentido antes recorriéndome las venas, ví cómo aquel descarado
tipejo se me acercaba y me descuartizaba, sin siquiera esperar a que mi agonía
y mi lenta muerte pusieran fin a tan triste vida.
Y
mientras todos aclamaban al torero, mi último pensamiento fue...
MEJOR
MORIR COMO TORO QUE VIVIR COMO ASESINO
Por
Michelle Martínez

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