domingo, 7 de octubre de 2012

Me subo a las estrellas, y me tiro de cabeza.

El universo, ¿qué grande verdad?
Cuántas veces me habré preguntado qué es lo que hay ahí arriba, en el cielo. ¿Por qué estamos aquí, de dónde venimos y cuál es nuestro fin?

Hay cosas que no tienen respuesta, pero realmente ¿Para qué queremos saber su respuesta si el misterio del universo es lo que nos hace grandes al ser humano? 

Hace que investiguemos, que nos quebremos el cerebro y fijemos una meta. Que cuando lleguemos a ésta nos demos cuenta de que no se ha acabado y nos fijemos otra, para así, seguir adelante siempre, seguir luchando por algo.

El ser humano esta hecho sólo para vivir, y vivir para el ser humano es pensar y que cada uno sea capaz de llegar a conclusiones mediante la razón que el resto de personas no sería capaz de llegar. El ser humano que no es capaz de pensar, de ser curioso, de tener inquietudes o simplemente tener interés por algo para mí no es un ser humano, ya que somos lo que pensamos y lo que sentimos. Y amigos míos, para sentir hay que pensar.

Lo grande siempre se queda corto, ya que no hay nada ni nadie que no se pueda superar a sí mismo. Hasta la madre naturaleza se supera así misma. ¿O a caso no son impresionantes esas puestas de sol, la aurora boreal o simplemente un paisaje subacuático?

Todas y cada una de las partículas de este mundo son perfectas y sin una simple de ellas el resto de materia no sería posible. Para mi esto se puede aplicar a todas las realidades:
¿Qué sería de una hormiga reina sin una de sus obreras? ¿Qué sería de un país sin uno de sus más humildes trabajadores? ¿Qué sería del universo sin una de sus estrellas?, etc.




Al ser humano aún nos queda mucho por saber y descubrir. Jamás se podría afirmar saberlo todo o descubrirlo todo. Siempre hay algo nuevo a lo que llegar, algo nuevo por lo que superarse día a día, por eso, os digo, que no os de miedo pensar para sentir. Es lo más maravilloso que tiene el ser humano, la razón. 

Las propias personas hacemos que la vida sea sea hermosa. En cada vida hay nombres con apellidos que nos hacen felices. Así somos el ser humano, un ser social que necesitamos de otros grandes seres de nuestra misma especie para ser feliz. Por eso, hoy digo, que por muchas cosas malas que pueda haber en una vida como la mía, soy feliz porque ellos me hacen feliz.

   * " A embestidas suaves y rosas, la madrugada te iba poniendo nombres:
Sueño equivocado, Ángel sin salida, Mentira de lluvia en bosque.
    Al lindero de mi alma, que recuerda a los ríos,
indecisa, dudó inmóvil:
¿Vertida estrella, confusa luz en llanto, cristal sin voces?
    No.
Error de nieve en agua, tu nombre. "




* Poema de Rafael Alberti:  El alba denominadora



No hay comentarios:

Publicar un comentario