Paraíso verde me rodea;
Su olor me lleva a la locura.
Mi mente despreocupada
es humo lo que crea.
Ahumado mi corazón,
caladas de la sinrazón,
¿Qué haría yo sin tu sabor?
En tu papel escribo
palabras con las que me desinhibo.
Tú me haces sonreír
aunque me quitas salud
me haces vivir.
Cuando los problemas afloran,
tus flores no lloran.
Asustan las lágrimas
Con vapor me animas.
El fuego me reaviva
de una vida furtiva
dónde la paz sólo se encuentra
en un callejón sin salida,
dónde pedir perdón está pasado de moda,
dónde sentir es un milagro.
En las noches avinagradas
Sonrío entre dulces caladas.
Entre mis dedos,
rezas credos.
Le quitas enredos a mi cerebro
Simplificando los problemas
y deshaciendo mis dilemas.

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