Sin saber cómo, aparecí ahí, tendida en un lugar que no sabría describir físicamente ya que todo estaba oscuro, no se veía nada. No podré describirlo físicamente, pero sí puedo decir las sensaciones que afloraban en mí.
Cada minuto que pasaba me ahogaba entre más y más lágrimas. Me agobiaba la idea de no poder salir de allí. Vivir para siempre en la oscuridad, sin ver nada de mi alrededor.
Echaría de menos los colores, las personas... pero sobre todo la silueta de una sonrisa, no una cualquiera: Tú sonrisa, así como el sonido de la misma.
También echaría de menos todos los sonidos que habituaba a escuchar todos los días. Éstos desaparecieron para que en mi creciera un dolor causado por el agobio de no ver ni un atisbo de luz y no escuchar ningún sonido cotidiano.
Pasaron los días e incluso los años y yo seguía ahí luchando por sobrevivir en esa oscuridad, atrapada.
Ya, sin vida, me sumí en la locura ya que perdí la percepción del tiempo. Empecé a pensar que mi realidad era que padecía ceguera y sordera. Simplemente me hallaba en mi habitación y que en realidad sólo habían pasado cinco minutos. Me daba la sensación que el tiempo transcurrido no había sido nada, como si no hubiesen pasado los días.
Angustiada, sin entender nada ni saber que hacer, empecé a ver sombras y figuras extrañas a mi alrededor. Fue entonces cuando mi subconsciente empezó a pensar que estaba en los últimos minutos de vida pero escuchaba a esas sombras diciéndome que aguantase, que iba a salir de ahí, que vendrían tiempos mejores.
Comencé a sentir paz interior aunque de vez en cuando volver a agobiarme y seguir mal, pero esas voces continuaban alentándome.
Ahora sólo espero volver a ver los colores que pintaban mi vida guardando en mí los momentos que las sombras me brindan bajo esta oscuridad. Me encuentro esperando un mañana mejor: sin agobios, con felicidad y, por supuesto, tu sonrisa.
Cada minuto que pasaba me ahogaba entre más y más lágrimas. Me agobiaba la idea de no poder salir de allí. Vivir para siempre en la oscuridad, sin ver nada de mi alrededor.
Echaría de menos los colores, las personas... pero sobre todo la silueta de una sonrisa, no una cualquiera: Tú sonrisa, así como el sonido de la misma.
También echaría de menos todos los sonidos que habituaba a escuchar todos los días. Éstos desaparecieron para que en mi creciera un dolor causado por el agobio de no ver ni un atisbo de luz y no escuchar ningún sonido cotidiano.
Pasaron los días e incluso los años y yo seguía ahí luchando por sobrevivir en esa oscuridad, atrapada.
Ya, sin vida, me sumí en la locura ya que perdí la percepción del tiempo. Empecé a pensar que mi realidad era que padecía ceguera y sordera. Simplemente me hallaba en mi habitación y que en realidad sólo habían pasado cinco minutos. Me daba la sensación que el tiempo transcurrido no había sido nada, como si no hubiesen pasado los días.
Angustiada, sin entender nada ni saber que hacer, empecé a ver sombras y figuras extrañas a mi alrededor. Fue entonces cuando mi subconsciente empezó a pensar que estaba en los últimos minutos de vida pero escuchaba a esas sombras diciéndome que aguantase, que iba a salir de ahí, que vendrían tiempos mejores.
Comencé a sentir paz interior aunque de vez en cuando volver a agobiarme y seguir mal, pero esas voces continuaban alentándome.
Ahora sólo espero volver a ver los colores que pintaban mi vida guardando en mí los momentos que las sombras me brindan bajo esta oscuridad. Me encuentro esperando un mañana mejor: sin agobios, con felicidad y, por supuesto, tu sonrisa.
Seeeeh.... Ése es mi sitioo...
ResponderEliminarEsto es de un libro no? Tiene que serlo, es increíble...
Ahí vivo yo la verdad....
ResponderEliminarpues no, no es un libro es una pequeña historieta, pero quien sabe si lo convertiré en libro o no :)