jueves, 5 de julio de 2012

Escrito dirigido a un helado.






A todo el mundo le gustan los helados. ¿A quién no?

Es verdad que soy una adicta a ellos, ya que una vez que empiezo a comerme uno me comería todos los que pudiera, es algo de lo que nunca me canso.

La verdad es que me da igual que estemos en invierno o en verano, yo me los como igual... y si hace frío ya me pondré una chaqueta ¿no?

Si soy sincera el único momento feliz que puedo pasar en un verano es mientras que me como mi helado. Todos mis veranos desde hace unos años han sido el más grande de los infiernos la verdad, y este no va a ser menos...

Me encanta saborearlo y notar cómo me refresca todo el cuerpo. A veces hasta me dan escalofríos de la sensación tan buena que me hace sentir un simple tropezón de chocolate en mi helado.

Es como si el tiempo se parase para que su sabor inconfundible y mi cuerpo se fundan en un mar de sensaciones producidas por la irrealidad y locura que se produce cuando el helado se derrite en mis labios haciéndome sentir uno de los placeres más grandes que pueda llegar a sentir.

Ese momento en que ese dulce frío entra en contacto con mi paladar, ese momento en el que lo estás saboreando y notas que necesitas más y más dosis, esa sensación de pena que entra cuando se te ha acabado, eso es lo que me produce a mí un helado.

¿Para mí que significa un helado? Desde luego algo más que un postre. Es ese empujón a la felicidad de un día nublado, el paso a la positividad de un día negativo.

Quizá parezca una idiota diciendo estas cosas de un helado, pero es que un helado es la pausa que todos nos merecemos.

4 comentarios:

  1. A mi también me gusta comer un buen helado en invierno, no lo puedo evitar, están buenísimos :D
    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. Da igual la temperatura, el helado es un placer del que no se puede prescindir.
    besitos ^^

    ResponderEliminar
  3. Siii que te gustaaan jajajaja

    ResponderEliminar